miércoles, 26 de mayo de 2010

Depende del cristal con que se lo mire


Silencioso, casi imperceptible se acomoda los anteojos como cada mañana. Su dedo índice empuja levemente el marco, pasa la montañita tan característica de su nariz y automáticamente todo deja de ser un gran manchón borroso para él. Ceba mate mientras el mundo murmura a sus espaldas desde una vieja radio, y espera. No sé muy bien qué. Su mansedumbre desafina en la melodía del tren, los pasos, los reproches, las monedas, la música latosa y el chirrido de una rueda sin aceitar. Basta mirarlo para saber que en su mundo un minuto es una eternidad bien aprovechada. Nada lo corre. Quizás porque algo ya lo corrió, ya lo alcanzó, ya lo liberó. Basta mirarlo para sentirse un aprendiz, un pichón de la vida.

Desde un banco que podría contar su propia historia, lee, escucha, intercambia sonrisas de las de antes, el señor de los anteojos gruesos que suben y bajan al ritmo de su propia música.

martes, 16 de marzo de 2010

Miedo a pensar


Hay cosas que cuando las pienso, se me oprime un poco el pecho y la respiración se me entrecorta. Son esos temas gigantes a los que les paso por el borde, rápido, sin detenerme. Bajo la mirada inquisidora y burlona de un psicólogo sería evidente la palabra “negación”. En mi humilde visión subjetiva e intuitiva digo que se trata de lo contrario, justamente. Cuando me doy cuenta de lo insignificante, irrelevante y reemplazable que soy en el mundo es cuando me paralizo. No lo niego, lo miro pero me asusta lo que veo. ¡Maldita herencia humana de querer subsistir y perdurar en el tiempo! Definitivamente está grabada en mis genes.

Desaparecer. Todo encuentra sentido en una mirada religiosa y espiritual pero poco comprobable para mi razón hambrienta. Desaparecer. Suena desesperante. La nada. No la conozco ni la imagino. Reencuentros. ¿Cómo vas a reconocerme después de qué se yo cuantos años? Desaparecer de lo conocido. Flotar. De nuevo el gigante pisándome el pecho. Basta por hoy.

viernes, 12 de marzo de 2010

Mariposas


Con el viento húmedo y las nubes grises llegó el presagio de lo que sería el año de las mariposas. Aunque todo parecía cotidiano y conocido, las hojas formaban remolinos en el aire y en cada esquina se escondía un secreto ancestral. Llevaba años creciendo, quieta y misteriosa, preparándose para lo que vendría. Y lo que esperaba con tantas ansias llegó cuando más distraída estaba… ya era hora. Todo estaba dado. Los faroles despedían la noche y se apagaban con los primeros rayos de sol, las cortinas se subían, buenos días de ida y vuelta, párpados hinchados y bostezos de a montones. Las mariposas comenzaron a revolotear desordenadas, y en una lluvia de colores y aleteos descubrió que era un comienzo, un nuevo día especial y distinto a los demás. El año de las mariposas sería un gran año.

lunes, 1 de marzo de 2010

Shhh


Te prefiero un poco más sonriente. Te prefiero con la frente estirada y la cabeza menos gris. No es que no te prefiera, es que si me dieran a elegir te prefiero como siempre.
¿Alguna vez aguantaste tanto el aire y las palabras que casi parecías invisible? Así estoy, tratando de ser invisible, silenciosa, liviana. Ya traté de traerte de vuelta, le hice cosquillas a tus pensamientos pero no sirvió. Creo que necesitás que aguante el aire en silencio hasta que se te pase.
Cada paso puede llegar a ser un tropiezo, por eso ahora, además de silenciosa, me quedo quieta. ¿Cuánto faltará? No creo aguantar mucho más.
Esquivando mi mirada me decís que necesitás extrañarme… yo te vengo extrañando desde hace varios días.

viernes, 21 de agosto de 2009

Destination


Me subo al tren todos los días. Inspecciono caras, imagino y deliro, invento historias, adivino qué comieron y dónde se van a bajar. Me vuelvo una especie de detective encubierto o sólo una pasajera extremadamente aburrida.
El traqueteo del vagón me arrulla y me dejo estar. Sólo espero el destino, paciente, mirando la película que están pasando en mi ventana.

miércoles, 19 de agosto de 2009

T todo


No sé si es la distancia (no creo porque esto me pasa hasta cuando estás a cinco centímetros) pero de repente me vienen unas ganas terribles de inventar palabras y gestos que te demuestren todo lo que me pasa adentro. Ya te conté otras veces que soy un volcán siempre activo, que el burbujeo constante a veces se convierte en explosión, y ahí es cuando aparece la verborragia y los besos en paquetes. Creo que cambiaste mi sistema. Me cuesta admitirlo pero me gusta a la vez. Cada día que pasa te amo se hace cada vez más chiquito para dar lugar a siete mil palabras que todavía no nacieron pero que se parecen más a lo que siento. Te amo es lo que trata de explicarte lo que siento, es lo más parecido que encuentro pero no es exacto. Es sólo una aproximación tímida.
¿Qué se dice cuando quiero tener la solución para todos tus problemas con tal de verte feliz y sonriendo siempre? ¿Qué puede poner en palabras el remolino interno que aparece cuando me mirás o me sorprendés con un abrazo o beso que no vi venir? ¿Decís que mi te amo te lo dijo? Yo siento que no. Quizás mis ojos te lo cuenten, o el labio que me muerdo sin darme cuenta. Te amo es sólo el comienzo de una cadena de palabras esponjosas y jugosas. Y necesito mucho más que el chasquido de la lengua contra mis dientes o el movimiento de mis labios para que puedan salir.
Tu te amo sí me habla. Me aprieta la panza, me acelera el corazón casi como una caída libre. Es una sensación mezcla de placer y adrenalina; quiero que dure un siglo y a la vez bendigo que sea breve porque valoro cada segundo. Se asoma desde atrás de la enredadera que protege lo que sentís, despacio y tímido pero seguro; y acompañado por tus ojos fijos en los míos hacen todos los trucos de magia juntos para dejarme pasmada por unos segundos.
A mí con tu te amo me alcanza y sobra… ¿te pasará lo mismo con el mío? ¿Será que te amo? Sea lo que sea, creo que necesito dones sobrenaturales, habilidades extraordinarias para expresarlo.
Mientras tanto… te amo.


*Gracias ness por tu arte que ilustra el mio

martes, 17 de febrero de 2009

Handle with care

Lo mira y entiende que nadie mas la mira de la misma forma que él.
Las palabras acarician, las manos sorprenden y enamoran, los ojos comprenden y acompañan. Nunca conoció a nadie así.

Nunca.